
Conocedores como eran de que los consumidores se limitarían a comprar tan sólo una de las dos consolas disponibles en el mercado, la rivalidad entre SEGA y Nintendo, que comenzó en el ámbito de los hogares, pronto se trasladó al terreno empresarial.
Tanto SEGA como Nintendo trataban de desacreditar a la competencia por todos los medios posibles, robándose licencias si era preciso y aplicando procedimientos poco éticos.
Por citar algunos ejemplos que permitan hacerse una idea de las tensiones existentes entre ambas compañías, durante los eventos deportivos que realizaba la propia Nintendo, SEGA procuraba poner bien visible a las puertas figuras de tamaño desproporcionado de Sonic, mientras aviones sobrevolaban el cielo con el logotipo de Mega Drive.
Pero éste procedimiento trascendió incluso hasta nuestros días, con Sony y Microsoft como protagonistas.
Fue durante la primera feria exclusiva de XBOX en la ciudad de Cannes, cuando los asombrados representantes de la plataforma de Microsoft pudieron comprobar con cierta expectación y no menos desagrado, como la ciudad entera había sido cubierta con multitud de posters de PlayStation 2.
Quizá fuera fruto de la casualidad después de todo, aunque parece poco probable.
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