En efecto, Populous se trata del primer "simulador de Dios" de toda la historia de los videojuegos. Sin embargo, su desarrollo fue del todo casual e inesperado.
Cuando su creador, Peter Molyneux finalizó su carrera universitaria, lo último que tenía en mente era dedicarse a programar videojuegos.
Decidió fundar, junto a un compañero suyo, que responde al nombre de Les Edgar, una empresa de informática de reducido tamaño, a la que bautizaron como Taurus.
En su pequeño negocio, pensaban dedicarse a desarrollar bases de datos, sin embargo el azar tomó parte en el asunto, el día que Commodore contactó con la pequeña empresa para ofrecerles participar en un proyecto que esperaban les reportasen cuantiosos beneficios. De hecho, estaban tan convencidos de su éxito comercial que no dudaron en suministrarles un total de diez ordenadores Amiga para que desarrollasen su tarea con la mayor rapidez posible.
Molyneux pronto llegó a la conclusión que las necesidades de Commodore no pasaban por las bases de datos en la que ellos se habían especializado, y llegó a la única explicación razonable, que resultó ser la acertada.
Commodore había equivocado su llamada, y en lugar de ponerse en contacto con Torus, había contactado con ellos, cuyo nombre se asemejaba en gran medida.
Pero los jóvenes empresarios no tenían interés en informar de la equivocación, y decidieron aceptar el encargo que, en caso de tener éxito, les sería sumamente rentable.
El siguiente paso fue desarrollar el Kernel del juego, y fue en ese momento cuando Molyneux se dio cuenta de que las características del Amiga lo hacían particularmente bueno a la hora de ejecutar juegos.
A raíz de este incidente, decidió por cuenta propia montar un pequeño estudio, Bullfrog, con el que se hizo mundialmente famoso gracias a la creación del mítico Populous, donde por vez primera era el juego el que se adaptaba a las preferencias del jugador, y no al contrario como era habitual.
Esta decisión tampoco fue casual, pues como reconoce su propio creador, Molyneux, este tipo de juegos no se debe a su talento innato como programador, sino a sus carencias.
Por aquellos años, antes de que fuera considerado como uno de los mejores programadores a nivel mundial, capaz de crear un gran hype con cada nuevo lanzamiento, él mismo se veía incapaz de lograr una tarea tan básica como era conseguir que un personaje se desplazara por la pantalla de un punto A a uno B.
Como veis, todos los juegos de la época se basaban en ese principio, particularmente los de plataformas. Así que para solventar sus carencias decidió darle al juego una vista aérea, y al jugador el control sobre el escenario.
Desde entonces, Molyneux se ha labrado una gran fama dentro del sector, que perdura hasta nuestros días, con títulos de la importancia de Fable o Black & White, entre otros tantos.

Es una maravilla tu página. Siempre encuentro un artículo interesante que me sirve para aprender cosas nuevas. Sigue así!
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