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domingo 31 de julio de 2011

DANGER GIRL


Probablemente a más de un lector de Old School Generation le sonará el nombre de Danger Girl, un divertidísimo cómic realizado por el inigualable J. Scott Campbell, en el que se narran las aventuras y desventuras de la certera pistolera Abbey Chase, siempre en compañía de la sensual Sydney Savage y una experta en informática, que responde al nombre de Silicon Valerie.


Todas ellas forman parte de una agencia de espionaje internacional, y su cometido consiste a grandes rasgos en enfrentarse contra numerosas amenazas terroristas.


Pues bien, el consagrado equipo de N-Space - autores del mítico Duke Nukem: Time to Kill para más señas - no dudó en depositar sus esperanzas sobre un vistoso episodio protagonizado por estas tres valerosas féminas de armas tomar.


No en vano, se procuró transportar fielmente ese estilo tan característico del cómic a la pequeña pantalla, siguiendo el mismo esquema de tantas otras aventuras de acción en tercera persona.


De modo que, como cabía esperar, será posible elegir entre una de las tres heroínas, quienes deberán realizar arriesgadas misiones a lo largo de catorce extensos niveles, repartidos a su vez en seis escenarios de lo más variopinto que transcurren en algunos parajes tan inhóspitos como la selva o el Ártico.


Por fortuna, para afrontar con ciertas garantías cada fase el usuario dispondrá de un poderoso arsenal, que además servirá para complementar el arma característica de cada una de las bellas protagonistas.


Tristemente sus virtudes no van mucho más allá, pues un apartado técnico irregular le impide despuntar entre sus múltiples y variados competidores.


Empezando por unas mejorables animaciones para los distintos personajes, que contrastan en gran medida con el notable espectáculo visual que se muestra en pantalla.


Algo similar ocurre con el apartado sonoro, pues algunas melodías rebosantes de maestría comparten protagonismo con otras de dudosa calidad, que no hacen sino acentuar la evidente falta de acción en determinadas zonas.


Por su fuera poco, el diseño de las mismas no incentiva a volver a superarlas una vez completadas, lo que reduce la vida útil del compacto de forma alarmante.


A todo ello es preciso sumarle la ausencia del que quizá sea el mayor atractivo de la licencia, que como los fans del cómic bien sabrán, consiste en explotar con cierta maestría la sensualidad del trio protagonista, cuyas modelos virtuales son incapaces de competir en igualdad de condiciones con los dibujos originales del maestro Campbell.


De este modo nos encontramos frente a una burda adaptación, cuya mediocridad le impidió alzarse con una cómoda posición entre el extenso catálogo de PlayStation, donde una interminable lista de juegos ya habían conquistado un merecido e intachable prestigio.


Como bien podría ser el caso del imperecedero Syphon Filter, un título de similar desarrollo, aunque muy superior en todos y cada uno de sus apartados, y por lo tanto muchísimo más recomendable que este Danger Girl.




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sábado 30 de julio de 2011

RAKUGA KIDS


Hete aquí un juego de lucha diferente.


Partiendo de su atractivo - y ciertamente original - argumento, donde los dibujos nacidos gracias a la fecunda imaginación de unos infantes cobrarán vida y combatirán entre si, en unos intensos duelos de equilibrado poder.


Huelga decir que los gráficos de una marcada estética infantil estaban muy de moda en Japón por aquel entonces, con algunos grandes representantes en Nintendo 64 del calibre de Yoshi's Story, aunque no por ello deja de asombrar el diseño de este curioso experimento.


Tanto es así que Konami retomó el testigo de los anteriores cartuchos para ir un paso más allá y sorprender al mundo entero con el relativamente desconocido Rakuga Kids, un entretenido brawler que destaca por sus ocho coloridos personajes y divertidos escenarios.


De este modo consiguieron romper todos los moldes establecidos, innovando ligeramente en un planteamiento tan manido como el de los antiguos juegos de lucha, aunque manteniendo inalterable el clásico desarrollo bidimensional, donde no faltarán demoledores golpes especiales y funestos ataques mágicos específicos para cada luchador.


Así es Rakuga Kids, una forma revolucionaria - aunque no por ello menos conocida -, de entender los juegos de lucha, y que a su vez convertirá la lucha en un juego de niños.


¿GRÁFICOS O GRAFFITIS?

Pues en realidad tanto da.


De hecho, Rakuga significa literalmente graffiti, y ese es ni más ni menos el estilo que lucen los gráficos de este atípico título.


Todo ello adornado por unos dibujos con un marcado estilo japonés y unos efectos resultones a la par de imaginativos, ensalzados por las habituales técnicas de lucha que todos hemos visto una y mil veces en los vetustos arcades de Capcom, entre las que no podían faltar los habituales combos.


Por tanto, no os dejéis influir negativamente por su alegre aspecto, pues nos encontramos frente a un correcto juego de lucha, cuyo planteamiento recuerda, salvando las distancias, al mítico Clayfighter 63 1/3.


Un género que no abundaba en los 64 bits de Nintendo precisamente...


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viernes 29 de julio de 2011

XENA: WARRIOR PRINCESS


A estas alturas de los tiempos, es difícil que alguien no conozca las aventuras de esta intrépida princesa guerrera, heroína de profesión.
No en vano, durante años fue la reina indiscutible de la audiencia en la pequeña pantalla, y su grito de guerra era capaz de helar la sangre al más valeroso de sus enemigos.


Por ello resulta extraño que, en una época donde las féminas más osadas triunfaban en el mundo de los videojuegos, Xena no tuviera el suyo propio.
Afortunadamente parece que Electronic Arts y Universal Interactive Studios llegaron a esa misma conclusión, y se propusieron poner fin a la larga espera lanzando el homónimo título a mediados del año 1.999.


Como cabía esperar, la historia comienza tal y como podría hacerlo cualquier otro capítulo de la longeva serie, mientras Xena y su inseparable compañera - por todos de sobra conocida - pasean tranquilamente por el bosque, hasta que unos temerarios piratas irrumpen en escena, con un funesto desenlace que termina en el secuestro de la pobre Gabrielle a manos del sanguinario capitán.
Grave error, porque sin duda pagarán cara su osadía.


Respecto al juego, cabe decir que Xena: Warrior Princess presenta unas texturas de lo más variopinto, y muy detalladas por añadidura, en siete enormes mundos, conformados a su vez por más de veinte niveles en los que abundan multitud de personajes y secretos.


Con todo, la estrella indiscutible sigue siendo la mismísima Xena, pues acapara los mejores aspectos del programa, partiendo de una excelente animación con más de cien movimientos, entre los que se incluyen todos sus golpes característicos.


Tal como dicta la lógica, no podían faltar sus mortíferas armas, destacando el popular Chakram, una suerte de "frisbee" que tendrá la misma dinámica que en la serie.
Esto se traduce en que, una vez lanzado, la cámara se sitúa directamente tras el hasta alcanzar a su desdichado objetivo.


Por descontado, se ha procurado que los distintos personajes sean claramente reconocibles, algo indispensable en un título de estas caracterísicas, reproduciendo con cierta maestría los rostros de las actrices en sus correspondientes modelos virtuales; además de incluir las voces del reparto original, entre las que sobresale el clásico grito ya mencionado.


El resto de enemigos quedan representados por los habituales de siempre, con el añadido de extrañas criaturas, tales como cíclopes, golems y un largo etcétera.


Llegados a este punto, tan sólo puede surgir una duda existencial.
¿Saldrá Calisto en algún momento de la trama?.
A vosotros os toca descubrirlo.


Aunque queda claro que Xena volvió a repetir un nuevo éxito, esta vez en los circuitos de PlayStation.
Tal como dirían algunos, hazte a un lado Lara!.


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jueves 28 de julio de 2011

GOD HAND


La obra póstuma de Clover Studio es mucho más que un delirante beat'em up; es una acertada farándula donde el humor más exagerado y una violencia sin complejos van cogidos de la mano.


Huelga decir que, pese a la efímera trayectoria del consagrado equipo desarrollador, su estela se mantiene viva en el firmamento, pues nos ha dejado para la posterioridad algunas obras del calibre de Viewtiful Joe, cuyo desarrollo resulta cuanto menos gratificante, y una exquisitez visual de tonos pastel que responde al nombre de Okami.


El tercer título en discordia no es otro que el portentoso God Hand.


Un programa que, dicho sea de paso, difícilmente se incluirá entre ese selecto grupo al que tan sólo los más distinguidos juegos de PlayStation 2 tienen acceso pero, siendo franco, de todos los que he citado anteriormente, esta es la aventura de la que más gratos recuerdos conservo.


Quizá porque llevo largos años jugando con los títulos a los que tan magistralmente parodia, basados a su vez en el homónimo manga de Hokuto No Ken - léase El Puño de la Estrella del Norte -.


Puede que incluso debido a su inusitada ambientación, que se distancia significativamente de los rocambolescos escenarios tan habituales en el género, y prescinde de las concurridas damiselas en apuros.


Y probablemente también porque se mofa incluso de sí mismo.


Pero cualquiera que sea el motivo, lo cierto es que God Hand nunca ha pretendido reivindicar su existencia como una obra maestra, y precisamente por ello se vislumbra parte de su arrolladora grandeza.


De modo que el equipo liderado por Shinji Mikami tan sólo pretendía rendirle un merecido homenaje a los beat'em ups de antaño y, de paso, reavivar la excesiva violencia que puebla el universo de Hokuto No Ken, situando al valeroso protagonista en una tierra decadente y desolada, tal como ya sucedía en el aclamado manga.


Y así, armado con el todopoderoso brazo de Dios - ahí es nada -, el bueno de Jean reparte justicia y hostias a raudales entre un mal llamado ejercito de frikis y matones de poca monta, que despiertan más simpatía en el jugador que otra cosa.


¿Cómo tomarse en serio a un beat'em up que permite apostar dinero en carreras de chihuahuas - ríete tú de las veloces competiciones protagonizadas por los risueños Chocobos -, está engalanado con ciertos elementos eróticos, y a su vez te enfrenta contra fornidos coristas masculinos disfrazados de vedettes, o incluso contra descomunales gorilas en calzoncillos?.


Y esta misma sensación se ve magistralmente ensalzada por las propias risas enlatadas y aplausos de un público invisible, muy en la línea de ciertas series de humor, sajonas en su mayoría.


Basta con decir que algunos de sus ataques más perjudiciales consisten en patearle los huevos hasta la saciedad a los desdichados enemigos, o azotarle el culete a las sufridas luchadoras que se pasean alegremente por el escenario.


Pero tened presente, eso si, que God Hand es muchísimo más que una mera bufonada constante, pues estamos hablando de uno de los mejores beat'em ups que han visto la luz en PlayStation 2 durante los últimos años de su existencia, permitiendo configurar el amplio repertorio de ataques entre más de un centenar de movimientos bien diferenciados entre sí, y con una simplicidad digna de toda loa y alabanza, muy en la línea de los añorados Double Dragon.


Para que me entendáis, este título equivaldría a la democratización del concurrido género para todos aquellos usuarios que experimentan ciertas dificultades - por mínimas que sean - a la hora de ejecutar demoledores combos con algunos de sus representantes más complejos.


Respecto al apartado técnico, nos encontramos con no pocas virtudes y escasos defectos que empañan el resultado final.


De entrada llama poderosamente la atención el magnífico aspecto que lucen los distintos personajes en pantalla, todos ellos de un tamaño envidiable por añadidura.


Por contra, la precariedad con que se han construido los diferentes escenarios no deja lugar a dudas sobre la evidente dejadez de Clover Studio, una gloriosa compañía capaz de plasmar los universos más bellos en PlayStation 2 - tal como se puede apreciar en las hermosas acuarelas de Okami -, pero que aquí se ha permitido el lujo de crear unos niveles endebles, que dan lugar a paredes que parpadean o incluso desaparecen llegado el caso.


Sin embargo, no es menos cierto que, tras jugar una breve partida, todos esos defectos pasan a un segundo plano, pudiendo obviarlos fácilmente durante el transcurso de la aventura, gracias a la sana diversión que emana de este soberbio compacto en forma de beat'em up.


Lo reconozco, soy un jugador de la vieja escuela.


Me atraen los planteamientos simples y las mecánicas manidas.


En ese sentido, soy un fósil.


Pero el caso es que, incluso después de tantos años, disfruto pateándole el trasero a un imponente enemigo con tan sólo pulsar repetidas veces el mismo botón.


¿Qué le voy a hacer?.


Y por eso me fascina God Hand, porque me ha brindado todas esas incontables alegrías, y muchísimas más.


También soy consciente de que, con el paso de los años, seguiré volviendo a enfrentarme con el, con esa absorvente sencillez de la que hace gala y su fastuoso clasicismo.


Tanto es así que bien podría considerarse como un juego de otra época, que vio la luz en un mercado consumado por interminables secuéncias CGI y manuales imposibles con más páginas que "el libro gordo de Pedrete".


Afortunadamente, God Hand me devuelve a la simplicidad de antaño y a la siempre bien recibida diversión que emana de la serie Double Dragon y similares.


No faltarán detractores que enfaticen algunos de sus lunares, como un desarrollo repetitivo o ciertos defectos gráficos dolorosamente evidentes.


Y probablemente no les falte razón.


Pero el caso es que incluso los zoquetes como el arriba firmante tenemos derecho a divertirnos.


Por último, no podía darle punto y final a este análisis tan personal sin antes destacar un detalle que incentivó mi cruriosidad y le brindó alas a mi fantasía, al descubrir que uno de los diminutos perros ha sido bautizado con el sonoro nombre de Mikami's Head.


Tras mucho indagar supe que esto se debe a un desafortunado comentario que realizó el mismísimo Shinji Mikami, cuando afirmó que preferiría perder su cabeza antes de ver al notable Resident Evil 4 corriendo por los circuitos de PlayStation 2, como efectivamente sucedió tras el lanzamiento del juego para GameCube.






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